Estamos acostumbrados a leer estudios europeos en los que el nivel de lectura y la competencia en matemáticas en nuestro país aparece, casi siempre, en los últimos puestos. Ante esto nos llevamos las manos a la cabeza y exigimos una educación de mayor calidad para nuestros hijos, muchas veces confundiendo calidad con cantidad.
De esta manera, ejercemos presión social, tanto en casa como en los colegios, y tratamos de que nuestros hijos aprendan de todo a edades más tempranas.
¿Es beneficioso hacer tanto hincapié en la enseñanza de habilidades como la lectoescritura o el inglés antes de los cinco años? Los expertos afirman que no. Encorsetar a los niños en unas normas rígidas como las matemáticas o la ortografía demasiado pronto, puede producir precisamente el efecto contrario al deseado, que se aburran y se desanimen, en perjuicio de su autoestima.
¿Esto quiere decir que los niños deben campar a sus anchas hasta que no estén en edad de leer y escribir? Tampoco. La idea es trabajar con juegos que fomenten la lectura, desarrollen la imaginación y la psicomotricidad y las habilidades que, de manera natural e intuitiva, se dan en los niños. Juegos y actividades que estimulen su curiosidad, trabajados en grupo para fomentar la relación con los demás niños y que les hagan pensar sobre el mundo que les rodea.
Es por eso que muchos profesores se quejan de que rellenar infinidad de fichas conduce a los niños al aislamiento y no promueve el aprendizaje, más bien lo contrario. Y apuestan por una educación basada en juegos, cooperación y metodologías que en ningún caso constriñan la voluntad natural del niño.

Esta voluntad varía según el niño: algunos pueden sentir curiosidad por las letras y los cuentos, otros por diferentes aspectos de su vida cotidiana y otros simplemente no hacerlo. Ante esto, debemos fomentar y alentar la creatividad y la imaginación, ydejar cierta libertad para que el niño acuda a los libros de manera voluntaria cuando se le despierte el interés.
El problema, dicen los expertos, es que hemos creado la enseñanza infantil a imagen y semejanza de la primaria, un modelo creado de arriba abajo, con el conocimiento parcelado o fragmentado, cuando debería ser precisamente al revés. Comenzar a construir desde la base, con unos buenos cimientos y continuar hacia arriba de manera integral.
De esta manera vemos que las clases de infantil están plagadas de asignaturas divididas por materias y de una exigencia que muchos profesores consideran antinatural y no entienden.
Los padres debemos plantearnos todos estos problemas y pensar si no estaremos demandando una excelencia en nuestros hijos que lo que hace es precisamente perjudicarlos. No se trata de condenarles a aprender, sino de fomentar esa curiosidad innata en todos los niños. Que aprender sea un regalo y no un castigo.http://www.boolino.com/es/blogboolino/item/63835-presi%C3%B3n-en-la-educaci%C3%B3n
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